10 consejos para profesores de infantil

Hoy queremos daros algunos consejos sacados de la experiencia para las clases de los más pequeños, porque sabemos que los maestros y maestras aman su profesión y a los niños y por eso sienten el desafío de hacer su trabajo cada vez mejor. Aunque seguro que todos vosotros tenéis más técnicas que utilizáis en vuestras clases y compartís con vuestros compañeros, os dejamos algunas recogidas por la creadora del País de las Letras.

Aurora Usero desde su dilatada experiencia, primero como maestra en una escuela de párvulos en un pueblo y posteriormente como maestra especialista en educación infantil y profesora especializada en pedagogía terapéutica en varios colegios, nos recomienda algunas técnicas para utilizar en el aula con los niños y niñas de infantil:

TÉCNICAS DE TRABAJO PARA UTILIZAR EN CLASES DE INFANTIL

  • Observar a los niños y niñas.  Es ideal hacerlo en el momento dedicado a juegos libres en clase. Se mueven libremente. Cogen juegos para aprender a leer y escribir, dejan juegos de adivinar palabras, hablan o no, se levantan o se quedan sentados…
  • Tomar notas mentales o escritas que serán valiosísimas para el conocimiento de cada niño y para poder realizar una educación personalizada. Las dificultades de lenguaje y comportamiento serán claras y rápidamente percibidas por el maestro.
  • Aprender los más rápidamente posible los nombres de los niños. Los acercará afectivamente a nosotros y tendremos un valiosos instrumento para poder organizar la clase en un determinado momento o solicitar la colaboración de algún niño.
  • Los niños también debe aprender los nombres de sus compañeros. Es más fácil si este aprendizaje lo realizamos mediante juegos de pelota, corro, de “veo, veo”…
  • Evitar al principio unir el nombre con el apellido si hay dos niños que se llaman igual. Si lo hacemos los demás creerán que su nombre es el nombre y apellido juntos.
  • Evitar preguntar a los niños tímidos en sesiones colectivas, porque se sentirán molestos y  quizás con miedo si no contestan. Démosles tiempo si no lo hacen. Además de por timidez, puede ser por falta de vocabulario, porque tienen conciencia de que pronuncian mal, por inseguridad… las primeras preguntas que les hagamos han de ser hechas de tal forma que la respuesta sea de una o dos palabras y además, estemos seguros que saben contestar. Por ejemplo, sobre una lámina donde se ve una señora cogiendo de la mano a una niña, le preguntaremos “ ¿Quién será esa señora que le da la mano?”…”Su mamá”, contestará seguro y se sentirá feliz. La hora de los cuentos de Letrilandia, también es un buen momento, pero siempre después de haber preguntado a otros niños. Habremos creado una vivencia positiva que le animará a participar.
  • Meterles poco a poco en el grupo. Cuando estamos realizando ejercicios de psicomotriciad y vemos que el niño que no ha participado aún, sonríe, es el momento de pasar cerca de él y con toda naturalidad  cogerle diciendo “Corre, corre, que nos van a pillar…” Probablemente no necesitará más. En cambio si le preguntamos ¿Quieres jugar hoy con nosotros? se mantendrá en su posición habitual y contestará: “No”
  • Estar siempre atento, sobre todo en los primeros cursos de infantil a su lenguaje mímico, para adivinar su necesidades y satisfacerlas: nos enseñan el lápiz con la mina rota, las manos vacías después de haber repartido las fichas para aprender a escribir, te enseñan un pequeño rasguño, etc.
  • Exigir suavemente. Aparentar que no nos damos cuenta de lo que quieren, porque estamos ocupados con otra cosa, para intentar que expresen su necesidad oralmente. Habrá niños que lo harán como deseamos, pero otros, ante nuestro “despiste” optarán por abandonar antes que hablar. Ante esta situación nosotros le llamaremos y resolveremos lo que reclama atendiendo a su mímica. A veces se hacen acompañar de otro niño que hace de transmisor de su necesidad.
  • El lenguaje al hablarles debe ser:
    • Sencillo, al nivel de los niños
    • Utilizaremos alguna expresión infantil para explicar conceptos que ellos no comprenden todavía.
    • Hablaremos suficientemente alto y claro para que nuestra voz se oiga por toda la clase.
    • Al hablar, exageraremos la colocación de los órganos fonadores para ayudarles a percibir y comprender bien nuestras palabras: vocalizar, diferenciar la “b” de la “d”, la “z” de la “d”, etc. Porque ¿cómo pueden diferenciar estas letras si los mayores, en conversación normal las pronunciamos exactamente igual? Pared…lápiz… lección…

¿Cómo no van amar los maestos y maestras el trabajo con los niños pequeños cuando son lo mejor de la sociedad, cuando les dan la oportunidad de conocerlos, de desarrollarlos, de quererlos y de que les quieran; de ser creativos en su trabajo; de ser investigadores buceando entre sus manifestaciones, en el gabinete de experimentación que es el aula de infantil?

En definitiva no nos queda más que decir: “Gracias niños, porque vosotros sois nuestros mejores maestros”

Algunos recomendaciones extraídas del libro de Aurora Usero“Orientaciones prácticas para maestros y padres” 2011

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