Escribir con la Z, la Q y la G

Las vocales y las consonantes se juntan para formar sílabas y, con ellas, palabras, pero con algunas surgen problemas. Es el caso de la Z, la Q y la G. Para que comprendieran su uso, conté con la ayuda del Rey U.

Gigantilandia y los personajes de Letrilandia

En el cuento del día anterior habíamos repetido la forma de hablar del rey U de diferentes formas: autoritario, cariñoso, dolorido, silencioso, gritando, imitando al lobo etc, lo que era UNA REPETICIÓN LÚDICA muy gratificante para los niños.

Otro problema: ¿POR QUÉ CA-CO-CU Y QUE-QUI? ¿POR QUÉ ZA-ZO-ZU Y NO ZE ZI? ¿POR QUÉ GA-GO-GU Y GUE-GUI? ¿POR QUÉ GUA-GUO Y GÜE- GÜI?

Formar sílabas con la Q, la Z y la G

Si siempre habían sonado lo mismo las consonantes con todas las vocales: ma-me-mi-mo-mu, ta-te-ti-to-tu, sa-se-si-so-su, la-le-li-lo-lu, fa-fe-fi-fo-fu, etc, ¿por qué ahora no seguían todas las letras esa ley lógica? Los niños son de una lógica aplastante y enseguida aprenden la relación lógica que se establece entre las letras, por eso les es tan difícil comprender esa falta de lógica.

Este problema surgió cuando les presenté a la letra “C” (la enfermera). Pensé que había un conflicto grave: los niños no podrían comprender que la “C” sonase diferente con la A-O-U (fuerte) y con la “E”-“I” (suave) CA-CO.CU y CE-CI. (Y sigo con mi afirmación de que para aprender, antes hay que comprender).

Llegué a la conclusión de que las únicas vocales conflictivas eran la “E” Y LA “I” puesto que también creaban conflicto con LA “G” y con LA “Q”, además de con LA “Z”. La solución la encontré dándoles un carácter, una personalidad, diferente a estos dos principitos. Así convertí al príncipe “E” EN UN NIÑO TRAVIESO Y ATREVIDO y a LA “I” EN SU MÁS FERVIENTE SEGUIDORA en las travesuras que realizaba. De esta forma, al ir acompañando a algunas letras surgían conflictos, como con la señorita “Z”, muy educada e intransigente (tipo de la Señorita
Rotenmeller del cuento de Heidi) o con el trapecista cojito, LA “Q”, o con la bibliotecaria y afónica señorita “G”.

Lo cierto es que con los cuentos de cada personaje (letra) LOS NIÑOS COMPRENDEN por qué la “z” no quiere salir de paseo con los traviesos príncipes “e-i” o por qué el trapecista cojito y la afónica bibliotecaria necesitan la ayuda del rey “u”.

Y hasta aquí hemos llegado

La semana que viene más

Aurora Usero

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