La participación de los alumnos en la creación de Letrilandia

El inicio de Letrilandia como método de enseñanza

Ya sabéis que Letrilandia surgió en la escuela, frente a los niños, día tras día durante 12 años en párvulos y otros muchos en los distintos niveles de la educación escolar, incluida la Educación Especial.  Ahora os quiero contar es cómo uniendo mi imaginación a sus sugerencias, nacieron en el encerado las letras personificadas. Vamos allá.

La participación de los alumnos de mi clase en la creación de Letrilandia

Todo surgió un día cualquiera. Estábamos jugando con unas letras de plástico, en relieve y color. Las letras representaban los gritos que emitían las personas y animales que aparecían en un libro de imágenes:

  • el ratón chillando: iiiiiii!
  • el burro rebuznando: aaaaa!
  • el lobo aullando: uuuuu!
  • el niño despistado preguntando: eeeee?
  • la niña sorprendida exclamando: ooooo!

Les pregunté: ¿Queréis saber cómo es el cuerpo del grito del ratoncito?

-¡Sííííí!- respondieron.

Les enseñé la letra i de plástico color de rosa. La observaron, la tocaron y luego puse un dibujo de un ratón en el corcho y debajo decidimos colocar su “grito”: i.

A medida que iban saliendo los otros fonemas hacíamos lo mismo con cada uno y los colocábamos en el corcho debajo de su dibujo. Les hacía cerrar los ojos y cambiaba de sitio algún grito (fonema), colocándolo dónde no correspondía: lobo con la i, niña con la u… Volvían a observar y me indicaban el lugar correcto dónde debían estar puestos, dando las razones por las que lo hacían.

Inicio de Letrilandia como método de enseñanza

Otras veces cogía las letras y las ponía en fila y decía: Fijaos que contenta está la u porque va la primera de la fila…pero la e está muy enfadada porque le ha tocado la última y quiere colarse…pero no le dejan y aún se enfada más. (Es lo mismo que hacen algunos niños pequeños y ellos lo encuentran natural).

Si las ponía jugando al corro, una de las letras salía al centro que daba saltos de alegría y luego iba a buscar a otra del corro que se ponía muy contenta. Se iban juntas y hablaban: ui- ui- ui… (por ejemplo). A las que no les tocaba ser protagonistas yo le decía que otro día serían ellas las elegidas.

Los juegos variaban y me di cuenta de que los niños estaban muy pendientes de la colocación y de los sentimientos de las letras, es decir las personificaban.

Definitiva fue la pregunta de una niña que un día con cara un poco impaciente me dijo: Seño: tú nos dices que están contentas o que se enfadan o que son amigas pero no les vemos las caras…¡PONLES LAS CARAS! y así será mejor. E inmediatamente les dibujé una cabeza en la pizarra (con la cara de frente) a cada una de las letras que ya sabían. Un niño dijo: Ahora tienes que dibujarles los brazos y las piernas…Y así lo hice.

Y así poco a poco fueron surgiendo los personajes de Letrilandia con su profesión, y sus comportamientos siempre dentro de un cuento que frente a los niños inventaba. En estos cuentos procuraba introducir VALORES y trabajar los temas del área natural y social.

El problema surgió cuando tenía que escribir una palabra, aunque fuese corta, dibujando a las letras como ellos querían. ¡Era muy complicado!
Entonces tuve que inventar a los gigantes Catapún, Catapana y a sus hijos Catapín y Catapina… pero esto os lo contaré otro día si veo que os interesa saberlo.

Aurora Usero

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