Las diferencias entre la C, la Q y la K

Es importante saber explicar a los niños y niñas las dificultades de comprensión lógica que tienen la relación de algunas letras entre sí y su variación de pronunciación: za, ce, ci,zo, zu; que, qui; gue gui; güe güi.

-¿Por qué 3 letras para decir ka-ke-ki-ko-ku? ¡Sería tan fácil para los niños que solo existiera la k! pero también están la c y la q y… además la q acompañada del rey u y …además el rey u no habla…¡ Vaya lío!

-¿Por qué la k aparece en tan pocas palabras? ¿Qué ha pasado con ella?

Los niños aprenden en Letrilandia

-¡Aaaaaah! Es que la periodista k viaja constantemente fuera del País de las Letras, investigando cosas desconocidas que puedan mejorar la vida en Letrilandia. Cuando vuelve de sus viajes suele traer palabras extranjeras: moka de Arabia, katiuska de Rusia, Kiosco de Japón, kaki de China… pero el Sr. Estudioso se enfada porque no tiene ninguna letra que hable como la k y como no la había dibujado antes de marcharse, ahora no puede escribir casa, coche, cubo, cucurucho… (EN LUGAR DE ESTAS 4 PALABRAS DEBERÍAN ESTAR LOS 4 DIBUJITOS) y se enfada ¡claro!.

-Bueno, bueno, dijeron los reyes, ya veremos quién puede realizar su trabajo.

Lo solucionó la buenísima enfermera c que se presentó ante los reyes y les dijo:

– Señores, yo hablo 2 idiomas ccccccc (suave)= ce-ci y cccccc (gutural)=ca-co-cu. Puedo hacer el trabajo de la periodista k, pero solo en ca-co-cu porque los niños se harían un lío si hiciera todo el trabajo de la k. Ya saben que cuando se enfadó la señorita z con los traviesos e-i y se negó a salir con ellos, yo me ofrecí para hacer su trabajo y el Sr. Estudioso ya me ha dibujado así: ce-ci, para escribir cena- cine- cebolla-cielo… porque la z no quiere ir con ellos y no puede decir zine, zena, zebolla, zielo. Si le quito el trabajo a la enfadona z diciendo ca-co-cu (za-zo-zu que también puedo decirlo yo) que es su trabajo, se enfadará mucho más, y yo no quiero que eso pase. Lo siento pero no puedo decir za-zo-zu(ca-co-cu).

Los Reyes se quedaron muy, pero que muy pensativos, pero… el trapecista cogito q que era el secretario del Rey, lo había escuchado y estaba deseando salir de paseo con los niños, jugar, hablar con ellos, y pensó:

-¡Ahora lo voy a conseguir!.

Se presentó ante los reyes y empezó a hablar como la periodista k: qqqq…qqqqq. Los reyes se alegraron mucho y pensaron

-¡Solucionado! Ya tenemos los sonidos qe, qi!

pero…había un problema: como al trapecista cogito (el cuento narra lo que le sucedió) no podría correr detrás de estos traviesos e-i, al rey se le ocurrió la siguiente idea:

Bajaré al jardín con ellos, me colocaré entre la q y la e y quedará así: que; me colocaré entre la q y la i y quedará así: qui y se portarán muy bien estando yo con ellos.

Así lo hicieron. El rey les advirtió muy serio:

-Es mi hora de pensar en cómo solucionar los problemas del país, así que yo no hablaré, solo pensaré. Vosotros podéis hablar todo lo que queráis.

Resultó muy bien. Todos estaban tranquilos, los príncipes se portaban muy bien porque tenían mucho respeto a su padre y cuando el Sr. Estudioso los oyó hablar, saltó de contento:

-¡Ya puedo escribir queso, querido, paquete, poquito, Paquito, Biiieeennn…biiiieeeennnn! ¡Todo solucionado! Ya los tengo dibujados: ca-co-cu-que-qui. ¡Es fenomenal!…pero…¿Se acordarán los niños?

Dejamos para otro día gue-gui-güe-güi, ¿os parece bien?

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