Qué dice mamá el primer día de colegio a su hijo

¡¡Tu clase es la más bonita del mundo!!

Es lo primero que le digo a mi hijo al verle tras asistir con su padre a la primera reunión en su “cole de mayores”.

Lo segundo: “Hemos conocido a tu señorita, Chus, es muy buena y te va a cuidar muy bien”.

Quiero, sobre todo, amortiguar en lo que pueda la inseguridad, el salto al vacío que imagino siente mi pequeño al separarse de su entorno conocido y amable y adentrarse en un espacio, lleno de color, cuentos, actividades lúdicas, y cosas bonitas, pero enorme y desconocido.

Con la misma finalidad, hablamos con él su padre y yo de todas las novedades que va a vivir este año, siempre que podemos. Le contamos cosas, intentando que se ilusione, y que esa ilusión ocupe, poco a poco el lugar del desasosiego que le provoca lo desconocido. Cada día una cosa diferente, no queremos atosigarle.

“Este año no te darán el almuerzo en el cole, te lo hará mamá y te lo llevarás cada día. Te pondré cereales, un bocadillito de jamón, fruta, unos taquitos de queso con colines….Cada día una cosa, ¿vale? ”. Nos mira con los ojos muy abiertos, nos escucha con mucha atención, y responde “Vale”.
“¿Sabes que tendrás un baño con muuuuuchos váteres donde haréis pipí muchos niños a la vez? Yo creo que será muy divertido”

En el colegio te divertirás con los juegos para aprender a leer y escribir

“En tu clase habrá libros y cuentos para aprender a leer y escribir muy divertidos”

“Este año no comerás en casa, comerás en el cole y dormirás un ratito de siesta. Hay que llevar mantita, ¿vienes y la elegimos?”

Desde que conocimos el nombre de su profesora, le hablamos de ella. “Chus te cuidará tan bien como lo hicieron Mamen y Bea en la guardería. Ya lo verás”.

Le repetimos, además, que al final de la jornada, le recogeremos y volverá a casa.

En definitiva, pretendemos que cuando se quede solo en el colegio, todo lo que viva “le suene”, las actividades para aprender a leer, las canciones vocales, etc, piense que es tal como se lo han descrito sus padres y, por tanto, todo está bien, en orden.

Hasta aquí la parte de mi hijo. Lo hacemos lo mejor que podemos.

En cuanto a mí, un día antes ya estoy nerviosa. Que digo nerviosa, ansiosa, perdida. El ajetreo de marcar ropa, preparar muda, buscar mantita, ha sido sustituido por un nudo (eso sí, flojito, casi un lazo) en el estómago. Tengo la sensación de que mi hijo (taaaaaaaan pequeño todavía) empieza algo nuevo y definitivo, ya que la que mañana empieza, será su rutina durante muchos años. Y eso da cierto vértigo.

De cualquier modo, para él, para su padre y para mí… y, en realidad, para toda su familia (yayos, tíos, primos, que tanto preguntan y se preocupan) es una nueva etapa, que comienza, en la que nos adentraremos con ilusión y una sonrisa, y en la que acompañaremos, todos, a nuestro pequeño Héctor en la aventura de hacerse mayor.

Telita.

¡¡Feliz comienzo!!

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